martes, 19 de abril de 2016

UNA EXPOSICIÓN SOBRE EXILIADOS INTELECTUALES DE ALBACETE NOS DESCUBRE A ANTONIO RODRÍGUEZ ROMERA, QUIEN FUE PROFESOR EN UNA ALDEA DE MOLINICOS

"El exilio intelectual de Albacete" (Fuente: IEA)
El Instituto de Estudios Albacetenses organiza en el Centro Cultural de La Asunción hasta el próximo 30 de abril una exposición cuyo leitmotiv es "el exilio intelectual de Albacete".

A través de partidas de nacimiento, correspondencia, recortes de prensa, obra literaria, fotografías y cuadros, la muestra pone el foco sobre la vida de 21 albacetenses, 19 hombres y dos mujeres, que al igual que centenares de miles de españoles cruzaron la frontera en el 39, tras la victoria franquista, huyendo de la persecución, la cárcel y la muerte. Allí donde fueron, Francia, México, Chile o Cuba dejaron su legado, creaciones literarias, periodísticas, memorias, tratados de pedagogía o jurídicos y artes plásticas. Una obra que ni Albacete, ni España disfrutó, «un tren hoy perdido», en palabras de Antonio Selva, director del Instituto de Estudios Albacetenses, entidad que ha organizado esta muestra.
Antonio Rodríguez Romera
(Fuente: memoriachilena.cl)

En este puñado de vidas hay retazos biográficos de ilustres albacetenses de sobra conocidos, como Tomás Navarro Tomás o José Prat, pero también de otros que aquí fueron olvidados, como es el caso del caricaturista Antonio Rodríguez Romera, protagonista de esta muestra vinculado a Molinicos, y cuya historia nos ha fascinado.

«Escribía tan bien que siempre estaba enviando cartas que daba gusto leer, él y su mujer, Adela», cuenta su hermano Ángel. «Aquí es un desconocido, pero en Chile tuvo una vida estupenda, viajó mucho, iba al Festival de Cine de Berlín como periodista para El Mercurio, y en una de esas vino a Madrid, pero no quiso salir de Barajas aunque uno de nuestros hermanos que era amigo de un ministro del movimiento le había conseguido un visado».

Su hermano, contento de que esta exposición ayude a dar a conocer quién fue el crítico Romera en Chile, lo define ante todo como un intelectual que empezó siendo maestro en una pedanía de Molinicos, pero pronto consiguió ser agregado cultural en la embajada en Lyon (Francia). Su huida en el Formosa, un pequeño barco en el que iban muchos intelectuales que luego alimentaron los círculos chilenos, fue toda una aventura «casi se mueren, hasta que llegaron a Montevideo y de allí fueron a Chile en tren y en taxi».

De Romera es la caricatura que ilustra el catálogo de esta exposición, dedicada «a mis amigos que se hallan esparcidos por el mundo». Entre esos amigos estaba Eleazar Huerta, otro exiliado en Chile. Este abogado y escritor tobarreño, que era presidente de la Diputación y Decano del Colegio de Abogados cuando estalló la guerra, también terminó dando lo mejor de sí a la universidad chilena, fue el primer decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad Austral de Chile, país donde murió.
El general Pinochet fuese el primero en enviar una corona de flores cuando Antonio Rodríguez Romera murió en Santiago de Chile en 1975 resulta cuanto menos chocante, pero nos revela lo que este historiador, investigador y crítico de arte criado en Albacete que sufrió el exilio republicano llegó a significar para los chilenos. 

Ocupa buena parte de la muestra el pedagogo almanseño Herminio Almendros, Tomás Navarro Tomás, a quien España le debe, cuanto menos, que la contienda civil no se llevara por delante los libros de la Biblioteca Nacional, el abogado y profesor Maximiliano Martínez Moreno.

Biografía de Antonio R. Romera:  http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-3300.html

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