jueves, 18 de abril de 2013

AÝNA, LIÉTOR Y MOLINICOS SE PREPARAN ANTE LA "INVASIÓN AMANECISTA"

Dicen que existe un pueblo donde los sudamericanos hay días que van en bici, y otros días huelen bien. Es un lugar donde hay auténtica devoción por las obras de Faulkner y en el que las últimas elecciones las perdió la Guardia Civil. José Luis Cuerda lo retrató en 1988 y este mes será posible visitarlo de nuevo.

Si después de esta escueta descripción todavía no ha adivinado a qué lugar nos estamos refiriendo, es posible que el resto de este reportaje le suene a chino. Pero tranquilo, ya que nunca es tarde para seguir leyendo y descubrir la singular idiosincrasia “del pueblo que dijo Pepe”. En ese lugar nadie destaca, porque todos sus habitantes son especiales: la novia del Alcalde es turgente y comunal, el maestro enseña matemáticas a ritmo de gospel, y Carmelo el borracho, por poner un ejemplo, se desdobla y padece de impotencia coeundi.

Todos ellos son parte del universo surrealista de ‘Amanece que no es poco’ (1988), la película que supuso el primer gran éxito de Cuerda en la gran pantalla, y que junto a ‘Así en el cielo como en la tierra’(1995) y ‘Total’(1983), conforman una trilogía en la que se combinan su particular sentido del humor y el hecho de estar configuradas como historias corales donde el ambiente rural es el protagonista. ‘Amanece que no es poco’, inspirada en un pueblo de interior del que nunca se dice el nombre, ha trascendido hasta el punto de convertirse en una obra de culto de la que existen miles de seguidores “amanecistas“ que han incorporado la curiosa filosofía de esta población a su vida diaria.

Si alguna vez se ha sorprendido a sí mismo contándole sus penas a una calabaza, o le han capado el hurón a mala leche, es posible que usted sea un amanecista. Gerardo de La Fuente es miembro de la Coordinadora Amanecista Omnímoda y nos da las pautas para poder reconocerlos en estado salvaje: “brotamos en Facebook, en condiciones muy específicas de temperatura y humedad, generalmente en compañía de otros amanecistas, aunque siempre hay quien brota solo. Y nuestro rizoma es como el del lirio común”.

Sin duda hay varias cosas horribles que se le pueden hacer a un amanecista, como cagarse en todos sus muertos uno a uno, plagiarle una novela o leérsela mal, no meterle mano a tu novia como Dios manda o no guardar el respeto debido a la Guardia Civil. Para quien todavía no tenga muy claro como distinguir a un amanecista, Gerardo aporta más claves: “los amanecistas somos gente que ha visto la película un número indeterminado de veces y que somos muy fans. Utilizamos frases de ‘Amanece, que no es poco’ en nuestra forma de hablar, hacemos rogativas antes de las elecciones o comentamos la actualidad en clave amanecista. Nos gusta mucho también recrear escenas de esta película de culto, y si puede ser en Albacete, mucho mejor”.

Este afán por recrear la película les ha llevado a organizar la Tercera Quedada Amanecista, que tendrá lugar del 26 al 28 de abril en las localidades albaceteñas de Liétor, Ayna y Molinicos. Las pintorescas calles y huertas de estas tres poblaciones fueron las elegidas por el cineasta manchego para dar vida al pueblo donde se realiza ‘el mejor levantamiento de hostia de toda la comarca’.

“Nuestra intención es invadir el pueblo”, aclara Gerardo. “En la primera quedada nos limitamos a visitar los lugares de rodaje de ‘Amanece que no es poco’ y a recrear escenas, en compañía de gente de allí que había intervenido en la película, como nuestro queridísimo Juan Ángel Martínez, que fue ‘el niño deprimío’ y que es quien más nos ayuda con la organización. El primer año hicimos también un concurso de disfraces que ganó un Garcinuño que nos dejó a todos muertos. El año pasado ya la cosa se fue sofisticando y añadimos un trivial sobre la película y un festival donde pudimos recrear escenas e improvisar”.

Para estos tres pequeños municipios, el rodaje de la película ha sido sin duda uno de los grandes hitos que han convertido sus calles en centros de peregrinación. Durante las semanas de rodaje, prácticamente todo el pueblo vivió los preparativos y muchos de sus habitantes llegaron a participar como actores y figurantes. Sin embargo, una vez estrenada surgieron los primeros desencuentros. “Al principio nadie entendió la película y muchos creyeron que les habían tomado el pelo”, explica Gerardo. “Sin embargo poco a poco la película fue “calando” y ahora mismo aprecian ‘Amanece que no es poco’, como parte de su legado cultural y agradecen que los fans se dejen ver por aquí”.

En estos momentos la veneración por la película es tal que incluso existen rutas sobre ella que recorren la comarca. Existe cierta infraestructura en forma de paneles y pequeños conjuntos escultóricos en los tres pueblos indicando los lugares donde se rodaron algunas escenas, con fotografías y textos, lo que provoca un goteo constante de visitantes durante todo el año que van allí en peregrinación. De este modo, es posible hacerse una foto brotando junto a Garcinuño, subirse en un sidecar como el de Teodoro y Jimmy, o meditar en el huerto de las calabazas.

“Los vecinos nos reciben siempre muy bien y nos cuentan con mucha paciencia anécdotas que seguramente habrán contado ya doscientas veces”, dice Gerardo. “Creo que ya nos ven hasta con cierto cariño y deben pensar ‘aquí vuelven otra vez los frikis éstos’”.

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