lunes, 27 de agosto de 2012

SE ESPERAN BUENOS PRECIOS PARA LA COSECHA DE ALMENDRA

En el cultivo de la almendra tradicionalmente se ha trabajado de forma manual, pero con los años la mano de obra se ha mecanizado hasta ver hoy en las parcelas de almendros albaceteñas rodeadas de máquinas que recogen el fruto con un mayor y mejor rendimiento que si se recogiera con la antigua vara. Y es que tan sólo un uno por ciento (a nivel familiar) recoge la cosecha de almendra albaceteña con jornaleros.

A principios de año, la Mesa Nacional de Frutos Secos, integrada por las organizaciones agrarias ASAJA, COAG y UPA, Cooperativas Agro-alimentarias de España, y la Asociación Española de Organizaciones de Productores de Frutos Secos y Algarrobas, estimaron una producción de almendra de 5.681 toneladas en toda la Región para esta campaña. Ya auguraban que ésta iba a ser una buena cosecha en general, con un aumento de la producción de un 26 por ciento con respecto a la cosecha de la campaña pasada, aunque en algunas zonas las heladas afectaron a las variedades tempranas y en otras la falta de lluvia en el momento de floración dañaron su cuaje tras un invierno totalmente seco. De esta producción global, 884 toneladas corresponden a la variedad largueta en grano en un total de 10.435 hectáreas, 663 a la marcona en 4.173 hectáreas y las 2.874 toneladas restantes a las denominadas comunas en 27.130 hectáreas, informaba la sectorial. Se tratan de unas previsiones previas a la cosecha, todavía faltaría recolectar y saber la producción real de la campaña 2012-2013, pero hasta principios del año que viene no se pueden conocer. La sectorial hablaba así de un incremento del 1,2 por ciento en cada una de las tres variedades pero “realmente la producción irá a la baja”, detallaba el presidente de UPA Albacete, Julián Morcillo. Para esta campaña, Castilla-La Mancha cuenta con una superficie de producción de 55.907 hectáreas, de las que la mayor proporción corresponde a la variedad comuna, con 28.486 hectáreas.

Albacete es la principal provincia productora de frutos secos de la Región, con una producción media anual de 7.000 toneladas y una superficie de 50.700 hectáreas de almendra, en la campaña pasada se llegó a casi 9.000 toneladas. Unas cifras que sin embargo se van a ver mermadas este año debido a los altibajos en las temperaturas y, especialmente, la falta de lluvia, que es lo que más preocupa a los agricultores. En la Comarca de Hellín, una de las zonas de la provincia que, junto a la Sierra y la Comarca de La Manchuela cuentan con más explotaciones de almendros son las que se vieron afectadas por las fluctuaciones del mercurio. Durante la primavera se produjeron daños por heladas que afectaron a la variedad marcona y largueta, fue el 20 de marzo coincidiendo con la nevada, y la que más daños ocasionó, afectando principalmente a la cosecha de la provincia de Albacete, de los términos municipales de Peñas de San Pedro, Pozohondo, Molinicos, Férez, Socovos, Elche de la Sierra, Bonillo y Fuenteálamo. La helada afectó tanto a variedades tardías como tempranas y produjo también daños en madera como consecuencia de la rotura de ramas por el peso de la nieve. El 17 de abril se produjeron daños por helada en los términos municipales de Villalpardo, Minglanilla y Puebla del Salvador de la provincia de Cuenca y Villamalea de la provincia de Albacete, afectando fundamentalmente a marcona y variedades tardías. Y por último, el 22 de abril se produjeron heladas, con daños de escasa consideración, en Mira y Minglanilla de la provincia de Cuenca. En cuanto a las nuevas plantaciones que se están haciendo de guara, marta o antonieta, que son de floración tardía, a éstas las heladas no les afectaron.

Valle de Molinicos rodeado de plantaciones de almendros.
Hasta el momento la lluvia caída ha sido insuficiente y es que esta es una campaña que se ve marcada como el resto, “cortas de producción y con una escasez de agua muy importante que está poniendo en peligro las plantaciones de secano. La de almendra tiene bastante calidad pero habrá que ver los rendimientos que pueda tener de pepita, debido a que hay menos cosecha de la que se esperaba”, detallaba Morcillo. Un dato curioso, es que incluso la falta de pluviometría está ocasionando verdaderos daños que se han trasmitido a los propios árboles, “hay parcelas de almendros que ya se están secando”, además señalaba Morcillo que “la producción es más baja pero la calidad de la almendra es buena, el problema que tendrán algunas variedades por falta de agua podría ser que no abriera”, y es que para poder abrir e incluso pelarla bien necesita de humedad.

En cuanto a la cosecha de este fruto de cáscara se preveía que iba a ser un 20 o 25 por ciento mayor que el año pasado pero con la sequía “las cifras van a estar más o menos igual que el año pasado, como el rendimiento es tan bajo al final la producción en pepita va ser la misma, pero habrá que ver cómo termina la campaña, con el almendro es difícil hacer previsiones”, detallaba Anselmo Martínez, vicepresidente de Asaja Albacete.

El mayor problema con el que se encuentran este año los agricultores es el bajo rendimiento en pepita en variedades que tenían un 35 por ciento de rendimiento y que ahora están sobre el 25 por ciento debido, exclusivamente, a la sequía que ha adelantado la maduración del fruto.

En cuanto a la tendencia en el precio de la almendra puede estar en alza con respecto a años anteriores, pero “en ningún caso compensaría la falta de cosecha que puede haber este año”, señalaba Morcillo. El valor del kilogramo de almendra está entre un 30 y un 40 por ciento más caro que el año pasado, “son precios bastante buenos porque el consumo a nivel mundial ha aumentado mucho”, detallaba Martínez, y es que desde hace unos años el consumo mundial ha aumentado en torno al diez por ciento anualmente, “aunque la producción no aumenta en la misma medida, ya el año pasado no hubo suficiente almendra para ensalzar campañas, los precios se dispararon en el mes de febrero y subieron un 50 por ciento, se llegó a pagar un precio en pepita sobre tres euros el kilogramo y ahora ya está a casi cuatro euros”.

Aunque pueda parecer que hay mucha almendra en España, es un país deficitario, y es que al ser un cultivo bastante árido, ubicado en terrenos marginales y a pesar de que da unos rendimientos económicos importantes, no se le da la importancia que merece. Ello se debe porque los agricultores en general no tienen un gran cultivo, siempre se ha cultivado en parcelas en las que otro cultivo no era rentable, “ha sido el hermano pobre de otros cultivos”, definen ambos representantes de las asociaciones agrarias albaceteñas. De parcelas pequeñas han pasado los agricultores en los últimos años a plantar en zonas de regadío e intensivo. “Habría que apostar por este cultivo porque la almendra es un alimento que consumen todas las culturas”, insistía Martínez, “comemos almendra americana y la nuestra se la comen fuera”.

La producción en España se concentra en las Comunidades del litoral mediterráneo: Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares (Mallorca), Región de Murcia, Andalucía y Aragón, y en algunas zonas del interior como en la zona más oriental de Castilla-La Mancha, fundamentalmente en la provincia de Albacete.

La almendra posee gran valor calórico por lo que es muy adecuada para los tiempos fríos. Las almendras estimulan las secreciones lácteas, por lo que son muy convenientes durante la lactancia. El aceite de almendras es muy utilizado en cosmética para gel de ducha o incluso cremas faciales y corporales.

El sector de la almendra dispone de un subproducto, la cáscara, con un futuro prometedor en el ámbito de las energías renovables. La cáscara de este fruto seco es un biocombustible natural muy buscado por sus cualidades, entre las que destacan ser limpio, ecológico y económico. Una alternativa económica.

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