domingo, 26 de agosto de 2012

LA PROVINCIA HA PERDIDO MÁS DE MIL GANADEROS EN EL ÚLTIMO LUSTRO

Más de un millar de explotaciones, y con ellas un número similar de ganaderos, han echado el cierre en los últimos cinco años en Albacete, según las cifras que barajan en la Unión de Pequeños Agricultores (UPA). «Entre ovino y caprino en estos momentos pueden quedar en activo unos 1.200 o 1.300 ganaderos», detalla el secretario provincial del sindicato agrario, Julián Martínez.

Costes de producción por encima de lo soportable unidos a los bajos precios que perciben por sus productos, se hallan tras la debacle del sector. «Los cereales están carísimos», matiza al respecto Martínez. Eso en un año de sequía como el actual constituye un factor muy a tener en cuenta. La base principal de la alimentación dia
ria del ganado, al no producirse lluvias y escasear el pasto, es el pienso y solo en lo que va de mes su precio ha subido en torno a unos siete céntimos por kilo. Por contra, se quejan, lo que se paga por la leche o por la carne no deja de bajar.

Pero las malas noticias rara vez vienen solas. El desacoplamiento de las ayudas al sector incluidas en la modificación de la Política Agraria Común (PAC), en opinión del responsable de UPA, no hacen sino agravar aún más la situación. Y es que en el seno del sindicato agrario no comparten que las subvenciones se desvinculen de la producción.

Y ante este panorama, ¿qué le depara el futuro a la ganadería? Esteso no vislumbra nada bueno. Ni en el horizonte más cercano, ni en el más lejano. A modo de ejemplo asegura que él no vende su ganado, más que nada, por cuestiones sentimentales, por esa extraña ligazón que se establece cuando uno lleva toda una vida dedicado en cuerpo y alma a algo. Si la incorporación de jóvenes agricultores vive horas bajas, en el caso de la ganadería el problema se multiplica. No hay relevo generacional para un oficio que requiere muchos esfuerzos, tiene pocas compensaciones y un nulo reconocimiento social.

En Molinicos, la ganadería ha sido junto con la explotación forestal y la agricultura, uno de los motores fundamentales de su economía.