viernes, 20 de enero de 2012

LA AGONÍA DE LA ESCUELA RURAL LLEGA A LA VEGALLERA

La prueba del envejecimiento y despoblamiento de las zonas rurales no está solo en los padrones municipales sino en sus colegios, donde hay pequeñas aulas, con cuatro o cinco alumnos de diferentes edades, llamadas a extinguirse. El último anuncio de la Junta, que dice que no garantizará colegios con menos de cuatro niños, supondrá el golpe de gracia para pedanías de Hellín, Tobarra, Alcalá del Júcar, Yeste, Argamasón, o en el caso de nuestro municipio del colegio de La Vegallera.

A lo largo de los años, se han quedado sin colegio en su pedanía los niños de Góntar, Moropeche, Cotillas, Pesebre, Fuensanta o La Dehesa. En ocasiones con el beneplácito de los padres, que querían que sus hijos ampliaran horizontes, y en otras, con la pena tanto del pueblo como de los progenitores, que veían cómo sus hijos pequeños atravesaban a diario tortuosas carreteras para conseguir lo que cualquier niño de la capital tiene a la vuelta de la esquina, un colegio.


En cualquiera de los casos, este curso aún van al colegio sin depender del transporte escolar siete niños de Agra y seis de Las Minas, pedanías de Hellín; cuatro menores de la pedanía tobarreña de Los Mardos; ocho de Casas del Cerro; cinco de La Vegallera; siete de Arguellite; seis de La Graya y cinco de La Herrera. Estas son las aulas rurales que el sindicato ANPE, tras consultar a los centros, da por cerradas el próximo curso, porque no solo no ganarán alumnos sino que perderán si no llegan más matrículas. Además, la Junta ha informado de que no mantendrá el compromiso de dotar de centro escolar a aquellos pueblos donde haya un mínimo de cuatro alumnos, pero nadie sabe, ni la propia administración lo tiene decidido, si el mínimo se va a quedar en cinco, en seis o en diez.

En cualquiera de los casos, Ayna, Villavaliente, La Herrera o Tus también podrían rozar el límite. Para el secretario de Organización de ANPE, Martín Navarro, este nuevo recorte no solo anuncia la destrucción de puestos de trabajo, también contribuirá a la despoblación de las zonas rurales. «Desde ANPE lucharemos para evitar que esta medida se ejecute, ya que supone un enorme retroceso para la escuela en las zonas rurales», advertía.


Los centros rurales agrupados (CRA) nacieron en el año 1990, al amparo de la LOGSE, frente a las aulas unitarias, para que viajaran los maestros y no los alumnos. Se concibieron como se mantienen ahora, solo que con menos medios. Hay un colegio que hace las veces de cabecera y de él dependen una serie de aulas o unidades donde comparten espacios y maestros niños de diferentes edades y niveles.

El CRA Laguna de Alboraj, por ejemplo, tiene su colegio en Albatana y seis secciones o pequeños colegios que dependen de él, entre ellos el de Los Mardos, con solo cuatro alumnos. Cada clase tiene a su propio maestro, pero comparten a los especialistas, es decir, se mueven dentro del CRA los maestros de inglés y educación física o el logopeda. Y es que el CRA está concebido como un gran colegio en el que sus clases en lugar de estar separadas por pasillos lo están por kilómetros de carreteras, algunas mejores, como la que separa Los Mardos de Albatana, y otras peores, como la de Tus. El año pasado, Albacete tenía 20 centros rurales agrupados repartidos en 73 localidades, con 362 maestros y 2.500 alumnos.


Colegio Público de La Vegallera
Hoy siguen siendo veinte, pero según los cálculos de los Servicios Periféricos de Educación, el número de alumnos se ha reducido a 2.338. Cabe señalar que estas mismas fuentes no quisieron informar del número de alumnos que había en cada pedanía, por lo que fue el sindicato ANPE el que facilitó las estadísticas y llamó a los centros para contrastar las cifras.


Fete-UGT también ha denunciado en numerosas ocasiones el abandono que sufren las zonas rurales. La pérdida de alumnos es un problema más dentro de una lista interminable. Si piden un profesor nativo para fomentar el bilingüismo, la Administración se lo concede, pero sin contemplar la necesidad de que éste viaje. Por tanto, este recurso se queda únicamente en la cabecera. La misma historia se repetía con la administración anterior a la hora de pedir los ordenadores. Educación concedía la dotación, pero la dejaba en la cabecera, olvidándose de las aulas satélite y de que es inviable que los niños viajen de un pueblo a otro para una hora de informática a la semana.


Fete-UGT pedía el año pasado que se mejoraran las carreteras y las instalaciones; que hubiese mayor flexibilidad de criterios con las plantillas y que Educación mantuviera su palabra de no cerrar la unidad o aula que tenga más de tres alumnos. Para el profesorado, pedía que fuera la Administración quien les facilite el vehículo para las itinerancias y que se cumpla y revise el acuerdo que se firmó a este respecto en 2001. Peticiones que, si se recortan aulas en los CRA, ya se pueden considerar como caídas en saco roto.
En la misma línea, la secretaria provincial de la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras, Magdalena Cantos, insistía ayer en que «no podemos admitir aquellos recortes que afectan directamente a la ciudadanía, penalizando de nuevo a aquellos que por vivir en el medio rural reciben menos servicios públicos». En su opinión, si se cierran centros, Educación «van a contribuir a su empobrecimiento y a la despoblación de las zonas rurales». Asimismo, advirtió de que «el poco incentivo de los docentes a pedirse estos puestos creará inestabilidad en las plantillas. Llevará a mayor número de interinos al paro».