viernes, 20 de agosto de 2010

MARTINEZ GUIJARRO, CONSEJERO DE AGRICULTURA, VISITA EL CENTRO DE EMERGENCIAS DE FUENTE - HIGUERA

Desde el otro lado del monte, más allá de las copas de los densos y verdes árboles, empezó a oírse un rumor. Grave, rítmico, como el de una gigantesca batidora que se aproximaba cada vez más. Era el inconfundible rumor de las palas de dos Huey.

Ambos helicópteros asomaron a baja altura y, en cuestión de segundos, estaban sobre su objetivo. Con rapidez, eficacia y disciplina, habían tomado tierra, dejando sobre el terreno a dos pelotones listos para entrar en acción.

Mientras los hombres tomaban posiciones y empezaban la lucha, ambos aparatos volvían a despegar para reabastecerse y dar apoyo cercano desde el cielo.

Los megáfonos de ambos aparatos emitieron un poderoso y chirriante sonido, que sirvió de señal para que el equipo de tierra se retirase, dejando despejado el objetivo, que fue bombardeado con precisión quirúrgica a la vista de todos.

Pero esta escena no tuvo lugar en el 68, sino en el día de ayer. Las lomas arboladas que sobrevolaron ambos aparatos no rodeaban Khe Sahn, sino que estaban en Fuente - Higuera (Molinicos), en medio de la Sierra del Segura; la loma bombardeada no olía a victoria, sino a 1.200 litros de agua con retardante.

El coronel Kurtz no estaba al mando, sino el consejero de Agricultura, José Luis Martínez Guijarro; tampoco, por desgracia, ninguno de los periodistas presentes éramos Michael Herr, ni ninguno de los cámaras o fotógrafos se llamaba Tim Page.

Ni, por supuesto, los hombres que tomaban parte en la demostración -pues de eso se trataba- formaban parte de la célebre Séptima División de Caballería Aérea. Era, en realidad, una exhibición de los medios humanos y técnicos desplegados por la Junta en el nuevo Centro Comarcal de Emergencias de Molinicos.

Aún así, el zumbido de los Huey, el rugido sordo y sincopado de sus enormes aspas, aún sigue poniendo la piel de gallina al más pintado. Y, por cierto, que quede claro que cualquier parecido entre el bueno del delegado de Agricultura, Antonio Mompó, y el teniente coronel Kilgore sería una coincidencia casi cósmica.

No obstante, la guerra contra el fuego que libran los hombres de las brigadas contraincendios también es cruenta, difícil y muy peligrosa. Es una lucha sólo reconocida por el gran público cuando caen algunos de ellos -los dos últimos hace menos de una semana, en Pontevedra- sin tener en cuenta que estos hombres velan por los montes y por la seguridad de bienes y personas todos y cada uno de los días del año.

Es una lucha sin fin, en la que, tal y como señalaba ayer el consejero de Agricultura «no tienen cabida ni el triunfalismo y la relajación; puedes tener un verano fabuloso, como éste, te confías, llega una mala tarde de viento y calor, sumas un rayo o una negligencia, y te topas con un gran incendio en toda regla».

Por esta causa, la Junta ha abierto una nueva base, operativa desde el 1 de junio, en el corazón del Parque Natural de los Calares del Mundo y de la Sima, la de Molinicos, lista para albergar, en estado plenamente operativo, las 24 horas del día, a una brigada de 14 hombres, repartida en dos equipos de siete, uno por helicóptero, más los pilotos y sus apoyos.

Este centro cuenta con una pista de helipuerto; una plataforma para tres helicópteros, aunque sólo se han desplegado dos; un gran edificio corrido para alojar a brigadistas y pilotos, así como una pequeña torre de control; un hangar donde también se pueden hacer labores de mantenimiento y un área de abastecimiento de carburante.

«La base se ha concebido para ser completamente autónoma -explicaba a los medios José Luis Fernández, responsable del dispositivo contraincendios en Albacete- de forma que cuenta con sus propios equipos de abastecimiento de agua y energía, de forma que si se cortase uno, o ambos, por causa de un siniestro, seguiría operativa sin contratiempos».

La construcción de esta base le ha supuesto a la Junta una inversión de más de 1,5 millones de euros. El equipo del retén helitransportado, que responde al indicativo Bifor A, está formado por 24 especialistas, dos técnicos y dos especialistas helitransportados. Se dividen en dos equipos -los 14 anteriormente mencionados- que cumplen guardias de 24 horas.

«Aunque la base está en medio de la Sierra del Segura, este equipo funciona mediante el sistema de despacho automático -dijo Fernández- lo que significa que sus efectivos están listos para actuar en cualquier lugar de la comunidad autónoma».

A las explicaciones del responsable técnico del dispositivo del Infocam en Albacete, atendían no sólo los medios, sino un gran número de cargos públicos. Además del Consejero y el delegado de Agricultura, José Luis Martínez Guijarro y Antonio Mompó, estaban el delegado de la Junta, Modesto Belinchón y el director general de Política Forestal, Darío Dolz.

Pero el más contento de todos era el alcalde de Molinicos, José González Osuna, «porque esta base nos da una gran seguridad, hay que tener en cuenta que, para pueblos como el nuestro, la principal apuesta de futuro es el turismo, así que tener una base como ésta, aunque trabaje para toda la región, nos tranquiliza a la hora de garantizar el mejor y casi único recurso que tenemos, la naturaleza».

Esta opinión la compartían dos de los técnicos de los retenes, Miguel Ángel Fernández y Jesús García, quienes explicaban que, en caso de urgencia, pueden poner un retén en el aire en sólo 10 minutos desde Molinicos, lo que mejora de forma notable la capacidad de respuesta del Infocam en caso de presentarse una emergencia.

«Hay que decir que el trabajo está muy automatizado -aclaró Fernández - lo que significa que, todos los días, tenemos que entrenar el embarque y desembarque del equipo, repasar la impedimenta, revisar los protocolos de seguridad, para estar listos para cualquier contingencia».

«Casi todos somos de pueblos como el propio Molinicos, Elche de la Sierra o Bogarra -precisó García- y, el resto del año, limpiamos monte, damos tratamientos selvícolas, hacemos prevención».

Precisamente, este año es el primero que los hombres de las brigadas trabajarán en el monte durante 12 meses, el año completo. «Algo que nos va venido muy bien -reconocieron ambos- porque hasta ahora, estábamos obligados a tener un segundo empleo para poder seguir en esto».

Fuente:
http://www.latribunadealbacete.es/noticia.cfm/Provincia/20100820/caballeria/aerea/fuego/8BB1717F-0D06-F23E-3326AA8A0A25FB1E
http://www.laverdad.es/albacete/v/20100820/albacete/fuego-minutos-20100820.html20100820.html820/albacete/fuego-minutos-20100820.html



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