domingo, 2 de mayo de 2010

SACERDOTE DE IMPORTACIÓN EN MOLINICOS

La fe no entiende de fronteras. Cuando una persona decide dedicar su vida a la oración, en el convento o en la parroquia no miran el color de su piel sino que ponen a prueba su alma. Si la inmigración ya representa un 14% de la realidad de las aulas de la provincia, no es de extrañar que ahora asome tímidamente al sacerdocio.

Cientos de feligreses de la provincia ya escuchan la homilía de la misa dominical con acento suramericano. De momento, la Diócesis sólo tiene dos sacerdotes extranjeros, pero quizá sean ellos quienes acaben paliando la crisis de vocaciones y el envejecimiento de los presbíteros.

El padre Fabián, argentino de Arrecifes, predica entre Molinicos y Riópar, y es uno de esos dos sacerdotes. Ellos representan sabia nueva para una Diócesis en la que dos tercios de sus sacerdotes superan los sesenta años. Desconocían dónde estaba Albacete, pero ahora no se arrepienten del giro que han dado a sus vidas.

El padre Fabián ya se mueve como pez en el agua por las tortuosas carreteras de nuestra sierra. En realidad, él no quería acabar en la provincia. Pidió el traslado a España, desde Buenos Aires, para acabar su doctorado en Derecho Canónico. Su intención era instalarse en Barbastro (Huesca), pero la 'providencia' iba a desviar su camino bastante más de lo previsto. El 25 de febrero del año pasado llegaba a Albacete y ahora este sacerdote argentino se pasa el día entre Molinicos, El Pardal, Los Collados, Cañada del Provencio, La Vegallera, La Alfera, o Riópar.

Ni las nevadas y heladas de este invierno han frenado el ir y venir del cura argentino por las aldeas y pedanías. Ahora no cambiaría su destino por ningún otro.

El padre Fabián acudía a su cita con este diario de negro y con alzacuellos, imagen poco frecuente entre los sacerdotes de la Diócesis. No obstante, según reconocía, la indumentaria para él es lo de menos, pero confesaba con humor que ha podido comprobar que la Guardia Civil no para a los curas. «Me da igual ir en bermudas o en sotana, depende de la ocasión».

La llegada de la inmigración a las parroquias de la sierra está revolucionando a unos feligreses acostumbrados a la monotonía. El solo hecho de la novedad se ha convertido en la excusa perfecta para ir a misa. Además, a los moliniqueños y riopenses les hace gracia el acento argentino.

Para él, como sacerdote, el cambio ha sido como de la noche al día. Ha pasado de una tierra cada vez más fría en el terreno religioso, como es Buenos Aires, a una provincia en la que vírgenes y santos están totalmente ligados a la cultura. No puede disimular su satisfacción cuando ve la iglesia llena, algo que no pasaba en su tierra. Si en Argentina el entierro se resume a una oración en el tanatorio, el padre Fabián no se lo podía creer cuando comprobó que aquí «acompañamos al fallecido hasta el cementerio».

Este sacerdote de 45 años se ha valido de su don de gentes para revolucionar la sierra, movilizando a los jóvenes y a las amas de casa. Tan pronto está oficiando misa como dando un curso de cocina argentina. Además, su vocación no comenzó como un deseo infantil. El padre Fabián se ordenó con 28 años. No comulgó ni hizo la comunión como el resto de los niños, pero a los 20 años no tenía duda de que quería hacer la carrera sacerdotal. Desde que llegó a Albacete, no hay día que esta provincia no le sorprenda.

Fuente:

http://www.laverdad.es/albacete/v/20100502/albacete/sacerdotes-importacion-20100502.html

1 comentario:

Anónimo dijo...

ESPERO QUE SE QUEDE POR MOLINICOS MUCHO TIEMPO Y ESE TIEMPO QUE ESTE LE DE LA NOTA DE ENTUSIASMO QUE LE FALTA A LA GENTE