miércoles, 11 de febrero de 2009

Ruta por tierras 'omnímodas' Reportaje de viaje de El País por la Ruta de Amanece que no es poco

¿Quién no ha deseado alguna vez vivir dentro de Amanece que no es poco, aunque sea por unas horas? Regar a un hombre brotado en un bancal (Mariano para más señas, aunque él aspiraba a llamarse Luis Enrique), departir abiertamente sobre la llegada del poder omnímodo o asistir a una espectacular misa, con llenazo absoluto y ejemplar alzamiento de hostia. La ya veterana película de Jose Luis Cuerda, símbolo del mejor humor surrealista que ha destilado el cine español, cumple 20 años de su estreno con la misma frescura. Y lo celebra invitando a fans, curiosos y viajeros, a recorrer sus entrañables escenarios, como lo hicieran Antonio Resines y Luis Ciges, en la ficción.

La proposición proviene de la Junta de Castilla-La Mancha en forma de nueva ruta turística por los pueblos de la albaceteña Sierra del Segura que acogieron el rodaje de tan mítica película. El itinerario transcurre por Ayna, Lietor, Molinicos y tantos otros pueblos, cuyas callejuelas quedaron para siempre retratadas en el genial guión de Cuerda.

Pero no se trata de recorrer simplemente los exteriores seleccionados por el director albaceteño, sino de disfrutar del patrimonio natural e histórico de esta comarca, degustar su exquisita gastronomía -recomendación expresa de Cuerda, "un gordo cebado a conciencia"- y por qué no, atreverse con la escalada y otros deportes de aventura que se proponen en esta región serrana, por ejemplo en Ayna.

Este pueblo fue, precisamente el gancho para que Cuerda decidiera rodar en la Sierra de Segura, aunque reconoce que no conocía el pueblo. "Había oído hablar de Ayna porque decían que estaba en un sitio muy original". Después descubrió que sus quebradas calles y el continuo subibaja de sus accesos eran el marco perfecto para las zozobras existenciales de sus personajes.
En Liétor, pueblo de origen desconocido aunque se cree de origen islámico por sus restos arqueológicos, Cuerda halló la "joya" que buscaba para las escenas religiosas: la sacristía de la Ermita de Belén, donde el cura y sacristán registraban, en la ficción, un llenazo total en la misa diaria. En el mundo real, ha sido declarada Monumento Histórico Artístico. La iglesia de Santiago Apóstol, del siglo XVI, y el Exconvento de Carmelitas Descalzos completan el patrimonio histórico de este pueblo, plagado de casas señoriales.

Molinicos cierra tan singular trío de escenarios. Más allá de sus callejuelas, en las que los borrachos prefieren desdoblar su personalidad en lugar de ver doble, y las fuerzas del cielo hacen levitar a sus habitantes de cuando en cuando, aunque estos tengan planes más paganos, un rosario de pequeñas aldeas completan una población enmarcada en el Parque de los Calares del río Mundo. Además, quienes gusten de las setas, lo harán seguro en La Casa del Níscalo, uno de los pocos museos micológicos de España.

El empeño de José Luis Cuerda por rodar en estos escenarios se debió, confiesa, a su deseo de ofrecer la imagen que más beneficiara a su tierra. Y quizás estuviera en lo cierto, porque todos aquellos que recorran esta región de la Sierra de Segura comprobarán que es, como el propio director reconoce, "inaudita en La Mancha".

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